1 sept 2009

Dias perdidos

Caminando por la calle hoy me di cuenta de que entre los árboles secos por el otoño han brotado las primeras florecitas. Me encantan esos árboles, desde que empezé a conocer la nada misma de Rancagua por ir a pié al preu, los conocí. La Alameda de allá esta plagada de ellos. Se ven tan lindos, todos sin hojas y cuando crees que están medios muertos brota una linda flor rosa, demostrando que aún tiene fuerza para seguir viviendo. Ahora que lo pienso es la mayor y mejor demostración de lo que es el otoño en sí. Quizás pueda matar algunas hojas, secarlas y arrojarlas al piso para que alguien al pasar las pise sin querer y las hagan crujir, y ellas desprendan el último sonido que podrán hacer en sus vidas; pero aún hay plantas que pueden parecer muy secas, y desprender de ellas en el momento indicado para seguir existiendo lindas florecillas.

Esto lo empezé a escribir el otro día, no pude continuarlo porque soy media (¿media?) distraída y se me va la inspiración fácilmente, pero han pasado muchos días, muchas cosas y hoy quizás a causa de la lluvia que está inundando este pequeño pueblo en el fin del mundo donde vivo, he vuelto a tener ganas de escribir.

Estoy releyendo "A orillas del Río Piedra me senté y lloré" (me causa gracia el hecho de que siempre que lo nombro, recuerdo a mi hermana mayor porque es uno de sus libros favoritos), y me encanta. Cuando era chica lo leí por primera vez y lo que recordaba de el era historia de inmenso amor que traía consigo. Ahora aparte de encontrarlo otra vez con ella, me encuentro con lecciones dignas de libros como "La conspiración de los Alquimistas", mi libro favorito.
Me ha hecho bien leer acerca del amor verdadero, de la transformación que vamos teniendo mediante nos abrimos para perseguir nuestros verdaderos sueños, y alcanzar la divinidad de los minutos que nos toca ser felices. Me encantó haber encontrado un libro que suelta amor por cada página que voy leyendo, y que logra hacerme recordar todos los sentimientos parecidos a él que he tenido durante mi vida. Lo sé. Hablo como cuarentona, pero me encanta el amor, eso ya lo habian oído de mi.

Por lo demás, sigue lloviendo, y las florecitas de los árboles secos siguen intactas, ya descubrieron que están acá para vivir y ninguna lluvia perdida de época las soltará de su tallo, los troncos más húmedos y duros que pueden existir. La Primavera empieza a imponerse ante el crudo Invierno y empieza a enamorarlo, sacando sus últimas gotas para que alcancen a hidratar las pequeñas flores que van naciendo y que a ella tanto le gustan.

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